El tebeo es una de las
más importantes formas de historieta en Europa. El cómic español
surge del s. XIX y tuvo su época de mayor esplendor durante las
décadas de 1940 y 1950, así como en los ochenta. Las ciudades donde
más tebeos se produjeron fueron Barcelona, Valencia y Madrid. A lo
largo de la historia del tebeo español destacan nombres tan
conocidos como: Jaimito, Mortadelo y Filemón, Pumby, el Capitán
Trueno o Zipi y Zape.
El término tebeo
comienza a utilizarse debido a la revista TBO, esta empezó a
publicarse en 1917 y tiene gran importancia en la historia del cómic
español, ya que fue la que popularizó el género.
La revista tuvo un éxito creciente, lo que la convirtió en la
revista de historieta más vendida del período anterior a la guerra
civil española y
una de las pocas que logró difusión nacional. Cuando comenzó la
guerra, la revista sufrió dificultades para poder publicar y sólo
lo hizo en territorio republicano hasta 1938, con un total de 1097
números. Entre
sus autores, destacan Ricard
Opisso y Manuel
Urda Marín.
Otros tebeos importantes
son los también barceloneses B.B. (1920),
con Pulgarcito (1921) y
"Virolet"
(1922) y el valenciano Los
Chicos,
en el que destacó Juan
Pérez del Muro.
Sin
embargo, se considera como la primera historieta española publicada
en prensa a la "Historia de las desgracias de un hombre
afortunado", publicada mucho antes, en 1857, por el militar
vasco Víctor Patricio de Landaluze, en un diario de Cuba. En la
península las historietas no son anteriores a 1864, con autores como
Luis
Mariani en
Sevilla o Salustiano
Asenjo en
Valencia y,
ya en los setenta, a Francisco
Cubas, Tomás
Padró y José
Luis Pellicer.
Ya en el siglo XX surgen revistas infantiles y destacan autores como Junceda con “las aventuras extraordinarias del Capitán Botalón”. En la década de los años 30 el tebeo comenzó a hacerse famoso en España, debido a los cambios sociales que trajo consigo la segunda república y el auge editorial, así como la entrada de corrientes estadounidenses en revistas como Yumbo, Mickey de Editorial Molino (1935). Las aventuras autóctonas se alargan y surgen autores de grafismo realista como Francisco Darnís, Salvador Mestres y Jaime Tomás, que se unen a los de grafismo caricaturesco, como José Cabrero Arnal o Arturo Moreno.
Ya en el siglo XX surgen revistas infantiles y destacan autores como Junceda con “las aventuras extraordinarias del Capitán Botalón”. En la década de los años 30 el tebeo comenzó a hacerse famoso en España, debido a los cambios sociales que trajo consigo la segunda república y el auge editorial, así como la entrada de corrientes estadounidenses en revistas como Yumbo, Mickey de Editorial Molino (1935). Las aventuras autóctonas se alargan y surgen autores de grafismo realista como Francisco Darnís, Salvador Mestres y Jaime Tomás, que se unen a los de grafismo caricaturesco, como José Cabrero Arnal o Arturo Moreno.
Durante
la Guerra Civil el tebeo sirvió para difundir propaganda de ambos
bandos, como:
Tras
la guerra el tebeo se convierte en uno de los medios de comunicación
más populares de España, alcanzando sus años dorados entre 1940 y
1950. Era una lectura muy popular entre las clases trabajadoras, ya
que su precio era de unos 10 céntimos en los barrios.
A
finales de los años cuarenta surgen importantes personajes en la
historieta españolas como Pedrín y Roberto Alcázar de Eduardo
Vañó. Además, la Editorial Valenciana creó al Guerrero del
Antifaz y el Pequeño Luchador, representando un tipo de historieta
propia de la postguerra. En 1584 Mortadelo y Filemón, de Francisco
Ibañez, fue publicado por primera vez. Comenzó como una historia en
blanco y negro con una estructura simple. Esta estructura ha ido
evolucionando hasta nuestros tiempos.
Sin
embargo, sobre la década de los sesenta, el tebeo sufrió
obstáculos, por ejemplo, sólo las editoriales que tuvieran un
permiso de la Vicesecretaría de Educación popular podrían publicar
y debía difundir la ideología del gobierno. Se limitó un 25% la
difusión de tebeos extranjeros, por lo que los niños de la época
no conocieron a Popeye ni a Superman, y en 1964 se prohibieron las
series de superhéroes.
En esta década
surgieron subgéneros muy variados:
- Tebeo de aventuras
- Tebeo de humor
- Tebeo para niñas
- Tebeos extranjeros
A partir de los
años setenta se abre otra etapa de espolendor en el tebeo español,
el boom del cómic adulto, con la novela gráfica, una historieta
moderna más extensa que el tebeo para un público adulta. Algunos
títulos son: Brigada Secreta o Celia.
También triuna entre los adulktos el cómic de terror y la
historieta satírica.
En
el cómic de jóvenes destacaron: Miguel Catalayud, Carlos Giménez o
Ventura y Nieto, con Delta 99. También se difundió cómics de
origen extranjero, como Disney, Strong, Don Miki.
En
esta época surgen fenzines, salones de cómic…
Sin
embargo, el gran boom del cómic español no tuvo lugar hasta la
muerte de Franco y entre sus autores destacó Josep Toutain, con
revistas como El Jueves, Bésame Mucho o Bumerang. Se cultivó
también la ciencia ficción y el cómic adulto extranjero, como Las
crónicas del Sin Nombre, Mara o Hom. También aparecen revistas
eróticas de baja calidad.
A
principios de la década de los ochenta se siguió el cómic
underground, es decir, el cómic alternativo que no realizan las
grandes editoriales, esta tiene por representantes a El Víbora y
Makoki. Tuvo un importante papel el salón del cómic de Barcelona.
Cuando
acaba esta década el tebeo español sufre una decaída, lo que
supuso la caída de varias editoriales, como Bruguera,Mortadelos y
TBO. Así como revistas como Don Miki, Creepy y El Cairo. Por otro
lado, prosperaron Superlópez y Luz verde. Los superhéroes
estadounidenses supusieron una grave competencia. Se publicaron
diversas revistas que no llegaron adestacar y duraron poco tiempo en
el mercado. En los 90 tuvieron un gran auge el manga de importación,
así como el material franco-belga. La editorial Camleón pudo
triunfar a pesar de la comjpetencia de la historieta extranjera, a
pesar de ser una editorial balternativa sin grandes ingresos
económicos. También prosperó la revista El Jueves con personajes
tan célebres como Makinavaja.
A
partir de esta época aparecen editoriales independientes como
Diábolo, Sinsentido o Dolmen.Y nuevas revistas infantiles como
Mister K. Pero el tebeo no volvió a tener el mismo auge que en la
década de los setenta y los jóvenes prefirieron decantarse por el
manga japonés Aunque sigue habiendo grnbdes historietistas como
Carlos Giménez o Paco Roca.












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